"This day is not different"
{sé que es una chica, pero tiene que ver con el capítulo, se me hace difícil encontrar de chicos}
El sol se colaba por la ventana en forma de rayos, iluminando toda la habitación. Aún era temprano. El chico ojiverde lo notó porque todavía no sonaba el despertador.
Perezoso se levantó y apagó el aparato. Si ya se había levantado, no necesitaba que sea con mal humor al escuchar el molesto sonido.
Arrastrando los pies fue hasta el baño, cepilló sus dientes y revolvió su cabello peinándolo de alguna manera. Hoy no tomaría un baño mañanero; es una costumbre tomarlo antes de ir a dormir por la noche, y este día no sería diferente.
Se vistió con unos skinny jeans negros, una musculosa blanca, converse del mismo color, y un gorro de lana verde apagado. Una vez que estuvo listo y preparó sus cosas para ir al colegio, bajó a desayunar. Solo; probablemente.
Como esperaba, una nota de su madre pidiéndole disculpas. Ya estaba acostumbrado a eso; siempre tenían mucho trabajo, y lo hacían para que él pudiera tener todo lo que tiene. Aunque a veces prefería no tener nada, y que sus padres lo acompañen en la pobreza.
Tomó el cereal que estaba en la encimera y la leche del refrigerador. Volcó ambos en un plato hondo y comenzó a comer. Por primera vez en semanas, tranquilo.
Cuando terminó fue a su cuarto, tomó su mochila y bajó. Salió por la puerta colocándose los auriculares, para caminar al ritmo de Locked Out Of Heaven de Bruno Mars. Caminaba a paso lento, a pesar de todo.
Al llegar, pasó por al lado de un grupo de chicos. Uno de ellos le saludó con un movimiento de cabeza, el cual Harry respondió de la misma forma..
Fue directo a su casillero y tomó sus libros de Biología. Al cerrar el locker, Zayn se encontraba recostado sobre su hombro izquierzo en el casillero de al lado.
-Hey, ¿cómo estás, amigo?- le preguntó sonriente el morocho.
-Hola, Zayn. Bien ¿y tú?- se interesó el ojiverde.
-Igual. Lamento no haberte podido saludar a la entrada. Niall necesitaba que lo escuchen. Ya sabes, exámen de Química.- explicó.
-Claro, entiendo. Son tus amigos, no hay problema. Recuerda que ahora tenemos Biología, ¿vienes?
-No, tengo permiso. Ganamos el partido de ayer- sonrió Zayn.
-Genial, felicitaciones. Bueno, te veo pronto Zayn.- dijo un poco triste. Odiaba quedarse solo en Biología.
-Adiós, Harry.- le dio unos golpecitos en el hombro y se alejó.
Zayn Javaad Malik. Es un gran amigo; aunque no de Harry. Solamente son compañeros en Biología. El morocho siempre lo saluda, y le pregunta cómo está. Harry siempre deseó ser un verdadero amigo de Zayn; como Niall o Liam. Los tres eran imparables. En cambio él, no tenía a nadie. Eran él y su computadora, ese aparato lo hacía tan feliz. Aunque los días que se le cortaba la conexíon quería arrancarle todos los cables, igual la adoraba.
Sonó el timbre, y mientras caminaba varias chicas lo saludaban o le guiñaban un ojo; Harry se limitaba a sonreírles. Zayn siempre le decía que si se lo proponía, podía ser el chico más deseado de todo San Francisco; pero no. Si lo conocieran de verdad, no le coquetearían. No se consideraba atractivo para nadie.
Entró al salón de clases tranquilo, el profesor aún no llegaba. Se sentó en el último asiento del fondo, donde siempre se sentaba con Zayn. A su lado no había nadie, cada uno tenía su compañero asignado.
Luego de dar los buenos días, el profesor comenzó la clase. Aburrido, Harry tomó un lápiz y hacía garabatos en una hoja en blanco.
EL timbre sonó y para su suerte, no le dieron tarea.
Tenía treinta minutos de receso. Fue a su casillero a cambiar los libros para la siguiente clase. Música. Genial, vería al profesor Schlegel.
Aún tenía veintidos minutos, así que fue a la cafetería. HIzo la fila y pidió un jugo de manzana. Tomó un trago y al darse cuenta de lo que estaba haciendo, paró rápidamente. Tiró la botella bruscamente en el basurero y se dirigió al salón de Música. Aún faltaban diez minutos para que la clase empezara, pero no importaba. Quería estar solo.
Comenzó a tatarear varias canciones, hasta que el profesor entró.
-Harry- dijo mirándolo extrañado- ¿Qué haces aquí tan temprano, hijo?
-Nada. Solo me adelanté porque estaba aburrido y no tenía nada para hacer- sonrió el rizado- ¿está bien, cierto?
-Claro. Yo no tengo problema- le dedicó una cálida sonrisa de comprensión y se dirigió a su escritorio a preparar la clase.
El señor Schlegel era un hombre regordete de unos cuarenta y tres años. Su hijo se suicidó a los diecisiete años y su esposa seis meses más tarde. Siempre trataba de ayudar a Harry, lo conoce desde el primer año de secundaria del rizado; de ahí en más trata de ser su profesor cada año. SIente que al ayudar al ojiverde, le está haciendo un favor a su hijo, ya que a él no logró salvarlo.
CInco minutos después sonó el timbre. Todos los alumnos entraron y se acomodaron en sus asientos.
-Bueno, la semana pasada les avisé que hoy el que quería podía cantar la canción que quisiera.- dijo el profesor- Cuando todos terminaban se podían retirar. Bien, de treinta y seis que son, se anotaron...- miró su lista- dieciocho.- dijo finalmente- Iré alfabéticamente.
Schlegel fue llamando a todos hasta que dijo "Harry Styles, puede pasar"
Tenebroso se acercó y se paró frente a todo el curso. La mayoría estaba pensando o mirando el vacío, mientras otros prestaban atención a la clase.
-¿Qué canción vas a cantar?- Preguntó amablemente el profesor.
-Hurt, de Johnny Cash- respondió.
Todos abrieron grandemente sus ojos observándolo atentamente. Al parecer, conocían la canción. Muy pocos siguieron sin hacer nada, otros seguían mirándolo, como si pudieran encontrar algo dentro de él.
-Cuando quieras, Harry- le dijo Schlegel.
Empezó.
I hurt myself today
to see I still feel
I focus on the pain
the only thing that's real
The needle tears a hole
the old familiar sting
Try to kill it all away
but I remember everything
Una lágrima recorrió su mejilla. La limpió disimuladamente.
What have I become?
My sweetest friend
everyone I know
goes away in the end
and yu could have it all
my empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
I wear this crown of thorns
upon my liar's chair
full of broken thoughts
I cannot repair
beneath the stains of time
the feeling disappear
You are someone else
I am still right here
What have I become?
My sweetest friend
everyone I know
goes away in the end
and you could have it all
my empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
If I could start again
a million miles away
I would keep myself
I would find a way
Antes de darse cuenta, todos le miraban con pena, lástima. Eso era lo que menos quería.
Furioso se dirigió a su asiento, tomó su mochila y se retiró del salón sin decir más nada. ¿Por qué debían sentir pena por él? Se merecía todo lo que le estaba pasando y más.
Recordó que aún le quedaba la clase de Geografía para terminar el día. A la mierda, quería estar solo, quería golpear algo. Quería cortarse.
Salió del establecimiento y fue casi corriendo a su casa. Tiró su mochila a algún lugar, se dirigió al baño y se encerró.
Lloró. Lloró todo lo que podía, todo lo que necesitaba, todo lo que le hacía falta. SIn pensarlo dos veces, tomó la cuchilla fina como una lámina que escondía debajo de la caja del Ibuprofeno contra la fiebre. ¿Por qué todos le miraron con esa cara? ¿Por qué le tenían pena? ¿Por qué eligió esa canción? Todo era su culpa. Uno, dos, tres, cuatro cortes. Se los cubrió con una venda blanca y algunas pulseras. LImpió la sangre del lavamanos y se metió a bañar. Se sentía sucio, débil.
Cuando terminó se envolvió la cintura con una toalla blanca y salió del baño. Cuando cruzó por el espejo de cuerpo entero paró en seco y retrocedió.
Se observó un buen rato. Más o menos quince minutos, y llegó a una conclusión. Se odia, se odia por todo lo que hace, piensa y dice.
-¡Te odio!- gritó sin obtener respuesta. Lo cual es lógico, todos saben que los espejos no hablan.
Corrió hasta el baño, se arrodilló frente al wáter. No lo pensó dos veces y se metió los dedos hasta la garganta.
Uno, dos, tres, cuatro arcadas. Todo afuera.
Uno, dos, tres, cuatro arcadas. Todo afuera.
Estaba mareado y se le nublaba un poco la vista. Se enjuagó la boca y se miró al espejo. Una lágrima rodó por su mejilla, luego otra, y otra más. Antes de darse cuenta, tenía la cara empapada. ¿Cómo había llegado a esto?
-De la nada viene mi mente a traicionarme.- susurró para sí mismo.
Luego de quince minutos se puso unos bóxers negros y se acostó en su cama boca para abajo. Hoy no usaría las redes sociales, menos Tumblr. Siempre que está deprimido, encuentra más posts suicidas de lo normal.
Quería dormir, no de una buena manera. No tenía sueño ni estaba cansado. Solo quería no estar despierto. Quería dormir.
Recordó varias cosas, como la que le dijo Zayn un día:
"Si estás triste, duerme. Si todo va mal, duerme. SI estás cansado de tanta mierda, duerme. Dormir es bonito"
SIguió vagando en recuerdos y pensó que le gustaría conocer a alguien que no vea lo bueno de él, sino que vea lo malo, y aún así piense que vale la pena.
Y de recuerdo en recuerdo, cayó profundamente dormido.
Después de todo, el día no había sido diferente.
